Imagine un gran termostato que regula la temperatura de toda la economía. Ese es el papel de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, conocido simplemente como la Fed. Los tipos directores, que son el precio del dinero fijado por esta institución, dictan el ritmo de los negocios. Cuando ese precio baja o promete bajar, es como abrir las compuertas de una regadera gigante sobre los mercados financieros.
Según la agencia Reuters, las acciones y los bonos avanzan actualmente de la mano mientras los inversores contienen la respiración ante las futuras señales de la Fed sobre sus tipos. Las acciones, participaciones en empresas que se compran y venden, y los bonos, que funcionan como reconocimientos de deuda, suben al unísono. ¿Por qué esta entente cordial? Todo el mundo escucha cada palabra de los banqueros centrales para adivinar la dirección de ese famoso termostato.
Una señal que conviene descifrar
Esta sincronización entre acciones y bonos es un fenómeno relativamente raro. Por un lado, unas acciones que suben indican que los inversores ven el futuro de las empresas con optimismo. Por otro lado, unos bonos que avanzan señalan que los rendimientos exigidos por los prestamistas disminuyen, lo que abarata la financiación para los Estados y las empresas. Cuando estas dos señales se alinean, suele reflejar la esperanza de una política monetaria más flexible, es decir, tipos que podrían bajar en el futuro, sin que el crecimiento económico se vea amenazado.
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Lo que hay que vigilar de cerca
- La volatilidad: la intensidad de los movimientos de precios diarios, un poco como un mar más o menos agitado según la fuerza del viento. Una volatilidad elevada significa variaciones amplias, a veces desestabilizadoras para los principiantes.
- El dólar: la moneda de referencia mundial, cuya fortaleza o debilidad influye directamente en el coste de las materias primas como el petróleo o el cobre. Un dólar fuerte encarece estas materias para los compradores extranjeros.
- El oro: el valor refugio histórico, a menudo visto como un seguro cuando la niebla se instala sobre los mercados. Su cotización puede reaccionar a las expectativas de bajada de tipos, porque el oro no paga intereses.
- Los grandes índices estadounidenses: referentes de la salud de las empresas industriales y tecnológicas, cuyas variaciones marcan el tono de las sesiones en todo el mundo. El S&P 500, por ejemplo, agrupa 500 grandes sociedades cotizadas en Wall Street.
Un contexto de doble lectura
Esta subida conjunta de acciones y bonos puede sorprender. En tiempos normales, cuando las acciones suben, los bonos tienden a bajar, porque los inversores abandonan la relativa seguridad de la deuda en favor del riesgo más rentable de las acciones. Pero cuando el banco central da a entender que podría flexibilizar su política monetaria, ambas clases de activos pueden avanzar juntas: las acciones se benefician de perspectivas de financiación más baratas para las empresas, mientras que los bonos existentes ven su valor aumentar mecánicamente con la caída esperada de los nuevos tipos.
Hay que mantener la mesura. Los mercados funcionan a menudo por anticipación: incorporan los escenarios probables antes incluso de que las decisiones se anuncien oficialmente. Una brecha entre lo que los inversores esperan y lo que la Fed anuncia realmente puede provocar rápidos movimientos de retroceso. De ahí la importancia de no dejarse llevar por una aparente mejoría y de mantener una visión clara de tus objetivos.
Herramientas para mantener el rumbo
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Contenido pedagógico, el trading conlleva un riesgo de pérdida de capital, no es un consejo de inversión.